Los chats de padres del colegio de mis hijos abundan de mensajes de alerta frente a la preocupante difusión entre adolescentes y jóvenes cercanos y lejanos de retos virtuales tan absurdamente peligrosos que pueden resultar con la muerte de quien se atreva a participar en el “challenge”. 

El tener un enfoque antropológico y haber vivido en los cuatro rincones del mundo, me regala una mirada creo distinta hacia ese asunto, y me apasiona compartirla en estas líneas.

El hecho que JÓVENES  se sometan a RETOS  de por sí no es nada nuevo bajo el sol.

En las sociedades tradicionales y culturas ancestrales, los Ritos de Paso son momentos comunitarios que marcan la transición de un estatus a otro para algunos de sus miembros.

Los principales cambios en la vida y en las relaciones de las personas que forman una comunidad o una tribu son acompañados por la misma a través de rituales que confieren sentido a esos momentos cruciales: como el comienzo de la maternidad y paternidad, o el pasaje de ser soltero a ser una persona casada, o, justamente, el pasaje de la niñez a la adultez.

Este fundamental cambio, que implica pasar de ser considerado niño a ser tratado como persona adulta por tu comunidad, es tan delicado que las diferentes culturas elaboraron tradicionalmente la más diversas prácticas rituales para darle la debida importancia y proveer  la adecuada contención a las personas que se encuentran en esa etapa.

Los ritos de paso implican muy a menudo pruebas muy desafiantes, psicológica o corporalmente, y esas pruebas o retos,  suelen también implicar dolor físico y retos emocionales (aislamiento prolongado, ayunos, tatuajes, perforaciones, ejercicios físicos agotadores…).

Se considera que esos ritos ponen en escena una Muerte Simbólica para sus participantes, quienes con esa muerte sellan la etapa anterior para renacer y reintegrarse en su comunidad con un nuevo rol, nuevos derechos y nuevas responsabilidades. 

Y que tienen que ver este discurso sobre los ritos de paso con el “Black Out Challenge” de Tik Tok? 

Yo veo unos cuantos puntos en común: nuestros adolescentes, participando a esos desafíos virtuales, están jugando con la muerte.

Vuelven las mismas palabras claves: Jóvenes, Retos, Muerte. 

Pero hay una diferencia fundamental: los desafíos de Tik Tok son retos carentes de un contexto ritual, son pruebas sin fundamento ético ni propósito trascendente.

Los ritos de paso son juegos sagrados que tienen reglas. Esos rituales ancestrales tienen códigos, establecen una relación con el invisible, hacen referencia a una cosmovisión compartida, incorporan mitos y valores fundantes moralmente validados por una comunidad. Cada elemento, atuendo, gesto, práctica, prueba que forme parte de esos rituales tiene un Sentido Profundo.

Eso es justamente lo que falta a los retos que, de manera torpe y tremendamente peligrosa, improvisan nuestros jóvenes: un Sentido Profundo.

Lo que pasa es que ellos se mueren (¡literalmente!) por la gana de demostrar su valentía a su “tribu”!

De forma parecida, un joven indígena se dispone intrépido a hacerse marcar el cuerpo por dolorosos tatuajes, o a ayunar en soledad durante muchos días para que su gente sepa que, si supera eso, ya es hombre.

Sin embargo, el contexto materialista e individualista en que viven nuestros adolescentes ya no les provee modelos o prácticas adecuadas para poder demostrar su valentía de forma ética y significativa: en las redes sociales ya no se trata de forjar un valor puesto al servicio de la comunidad sino de exhibir un atrevimiento autorreferencial y estéril.

¿Y de donde sacamos ese Sentido entonces? Justo allí, al final del túnel. Lo que pasa es que una de las cosas que más regala un sentido a la vida es la mismísima Muerte. Y eso no lo inventa Chiara Perucca, uno lo entiende por sentido común, y si ya no hay sentido común, pues eso profesan las principales tradiciones espirituales de nuestra familia humana.

Nuestros adolescentes juegan a morir, coquetean con la Muerte, pero viven en sociedades en las que a la muerte se le tiene tanto miedo, que hacemos de todo para evitarla, ocultarla, postergarla y, peor, actuamos como si no existiera: ¡así que ellos no tienen la menor idea de que es eso con lo que andan jugando!

Y ya se sabe que todo los que los adultos ocultan, inevitablemente los jóvenes aún más quieren conocer, explorar y experimentar (igualito que el sexo… pero eso es tema para otra conversaciòn). 

Nadie les enseñó a contemplar el misterio de la muerte, nadie conversó con ellos de la posibilidad de morir y volver a renacer para ser mejores personas para su comunidad.

Demasiados ocupados estamos, los adultos mismos, en contar la cantidad de “like” que tienen nuestros posteos en las redes.

Viendo así las cosas, el verdadero Reto, a mi parecer, es para los adultos: me refiero al desafío de cultivar una Relación Significativa con la Muerte. 

Para eso sí que se necesita valentía, y una valentía que nos hace verdaderos hombres y mujeres, y como tales nos permite asumir la responsabilidad de ser ejemplos coherentes para nuestros hijos.

Asi que…ahora viene la parte divertida:

lo propongo yo el #MORTAL-CHALLENGE entonces, a ver si se atreven!!

  • Prueba número uno, AGRADECE:  levántate cada día y acuéstate cada noche agradeciendo de estar vivo.
  • Prueba número dos, CONTEMPLA: acostúmbrate a contemplar la naturaleza y sus ciclos: no puedes ser tan distraído como para no darte cuenta que TODO NACE Y MUERE.

(específica para mujeres: acostúmbrate a contemplar Tu naturaleza y Tus ciclos: todas tenemos el regalo de morir y renacer en nuestro útero, al ritmo de la Luna).

  • Prueba número tres, RESPIRA: cada vez que respiras, al inspirar recuerda que estás honrando el primer aire que inhalaste cuando te asomaste a la vida y al espirar recuerda que estás honrando el último soplo que algún día saldrá de tu cuerpo cuando te asomaras a la muerte.
  • Prueba número cuatro, DATE CUENTA: hace el listado de todas las cosas que debes dejar morir en tu vida, o, dicho de otra forma, de lo que tienes que soltar (relaciones, creencias, costumbres, cosas.) para poder renacer a una nueva vida ya.  
  • Prueba número cinco SUELTA: suelta esas cosas (¡eso fantástico si lo haces acompañado por un coach!)
  • Prueba número seis RECUERDA: no te olvides que ni tu ni nadie es inmortal y todos podemos morir en cualquier momento. Pregúntate: “qué haría hoy si supiera que en tres meses me voy a morir?” 
  • Prueba número siete HONRA: honra y respeta la sabiduría de las comunidades ancestrales, y sus rituales, aprende de ella lo que nos vienen enseñando desde siempre.
  • Prueba número ocho HABLA CON TUS HIJOS: conversa con tus hijos de la muerte. No importa que tan pequeño sean. Informales cuando haya un recién nacido en tu entorno y también cuando alguien fallezca (sin mentir); llévales contigo tanto a bautismos como a velorios (¡que, justamente, son ritos de paso!). “No pero es que ellos no van a entender algo tan fuerte” … a ver…¿ son ellos o eres tú que no entiendes? Si los niños comprenden a su manera el misterio de la vida, van a poder entender también de su manera la muerte, y van a encontrar su forma de integrar en su propio universo a través de los juegos, de la imaginación y de las preguntas (jugar a hacerse el muerto, jugar al asesino, preguntarse el uno al otro como les gustaría morir…)

(Pónganse likes ustedes mismos en sus almas cada vez que superan una prueba!)

Dhatinakali, Bangladesh, indigenas Munda celebrando el ritual en que se celebra la venida de una nueva vida en la tribu. (foto Chiara Perucca, 2011)